La ortodoncia mueve los dientes, poco a poco, hasta que encajan mejor entre sí y con la mordida.
Mover los dientes, a cualquier edad
Los dientes se mueven durante toda la vida, no solo en la infancia. El hueso que los rodea responde a una presión sostenida y suave, y con el tiempo la pieza se desplaza hasta el lugar al que se la ha guiado. Es un proceso lento, casi imperceptible día a día, pero constante.
Por eso cada vez es más habitual ver ortodoncia en adultos, no solo en adolescentes: lo que cambia con la edad no es si se puede, sino qué es lo mejor para cada boca en cada momento de su vida.
Cómo empezamos
Antes de hablar de un tratamiento, nos sentamos a escuchar. Aquí no entregamos presupuestos: construimos Planes de Cuidado, que nacen de entender tu boca, tus dudas y lo que esperas conseguir, y no solo de una lista de precios. Porque cuidar empieza antes de tratar.
Eso significa explicarte con calma qué opciones existen y qué implica cada una, y dejarte el tiempo que necesites para decidir. Es tu sonrisa, y la decisión es tuya, acompañada de la información que necesitas para tomarla con confianza.
El día a día con ortodoncia
Llevar ortodoncia cambia algunos hábitos pequeños: cómo te cepillas, qué comes con cuidado, a qué prestas atención. Al principio se nota más; con el tiempo se convierte en parte de la rutina, algo con lo que simplemente convives.
Durante todo el proceso seguimos ahí, revisando cómo evoluciona tu boca y resolviendo lo que vaya surgiendo. Si en algún momento tienes una duda, hablamos: para eso estamos.
