Una prótesis ocupa el lugar de las piezas que faltan, para volver a masticar, hablar y sonreír con normalidad.
Qué es una prótesis
Cuando faltan una o varias piezas, una prótesis ocupa ese espacio: puede sustituir un solo diente, varios, o todos los de una arcada. Su función es devolver lo que se ha perdido junto con la pieza: la mordida, el apoyo de los labios y las mejillas, la forma de hablar sin pensarlo.
No es solo una cuestión estética. Masticar bien, sin forzar el resto de las piezas, y sentir la boca completa, forman parte de lo mismo. Por eso conviene mirarlo con calma, entendiendo primero qué falta y qué tiene sentido para cada caso.
Fija, removible, y lo que hay en medio
Hay prótesis que se quitan y se ponen, y prótesis que quedan fijas en la boca; y entre esos dos extremos hay soluciones intermedias, según cuántas piezas faltan y cómo está el resto de la boca. Ninguna opción es mejor en abstracto: depende de cada caso.
Antes de hablar de cuál encaja contigo, nos sentamos a escuchar. Aquí no entregamos presupuestos: construimos Planes de Cuidado, que nacen de entender tu boca y lo que necesitas, y no solo de una lista de precios. Porque cuidar empieza antes de tratar.
Adaptarse lleva tiempo
Llevar una prótesis nueva cambia sensaciones a las que la boca tiene que acostumbrarse: cómo se habla, cómo se muerde, cómo se siente. Al principio se nota más; con el tiempo pasa a formar parte de la normalidad, algo con lo que simplemente convives.
Seguimos ahí durante ese proceso, resolviendo lo que vaya surgiendo. Si en algún momento tienes una duda, hablamos: para eso estamos.
